en el tiempo de las mariposas julia alvarez

El cuento de las mariposas

en el tiempo de las mariposas julia alvarezHoy quiero narrar un cuento, el nudo lo pone la autora dominicana Julia Álvarez y el desenlace lo pone la historia. Hablo de un cuento en forma de novela, hablo de “En el tiempo de las mariposas”.

Una obra que Álvarez publicó en el año 1994 y alcanzó repercusión mundial gracias a la película protagonizada por Salma Hayek (In the time of the  butterflies).

Corría el año 1960 cuando se encontraron, al pie de un risco de la costa dominicana, los cuerpos sin vida de tres muchachas. Entre ellas Minerva Mirabal. Las Mariposas habían volado por última vez, pero sus alas siguen batiéndose a día de hoy.

Minerva Mirabal nació en Ojo de Agua, Salcedo (Santo Domingo), vivía con sus tres hermanas y soñaba con dedicarse a las leyes porque  defendía lo que inocentemente llamaba “verdadera justicia”.

Para lograr el sueño sus padres, dos hacendados con posibles, la enviaron interna a un colegio católico junto con sus hermanas, allí Minerva conoció a una niña. Una pequeña  huérfana del régimen dominicano que le explicó quién era Rafael Leónidas Trujillo y lo que significaba contrariarlo.

Un buen día, bajo un sol de justicia tan típico de las islas, las monjas les ordenaron a las alumnas más mayores (chicas de no más de 16 años) que se preparasen para la visita del uniformado. Minerva observó los pasos del sujeto en la distancia. En silencio vio como de pronto se paró ante la más hermosa de todas y se la llevó a pasear. Y en silencio vio como  meses después la hermosa joven abandonó el colegio para ejercer de amante y juguete.  Fue entonces cuando dejó de conocer a Trujillo y reconoció a “El Chivo”.

Con el transcurso del tiempo Minerva averiguó que Trujillo poseía un harén de jovencitas extendidas a lo largo de la costa de Santo Domingo. Un motivo más para alimentar su creciente odio hacia el régimen.

En el verano de 1949 “la mariposa” asistió con sus padres a una fiesta de “postín”, organizada por el general. Fue allí donde comenzó el encaprichamiento. Fue allí donde Trujillo decidió que Minerva sería su nueva amante y donde desplegó todos sus trucos para hacerse con los favores de la hermosa joven. La sacó a bailar e intentó cortejarla y la respuesta de Minerva fue contundente. Le espetó al dictador un bofetón.

Minutos después del desaire ella misma se dio cuenta de su error y la factura sería muy elevada. Cuando por fin se convirtió en abogada, “El Chivo” no la dejó ejercer y  ella optó por la militancia en el “Movimiento 14 de junio”, símbolo de unión de la juventud dominicana anti trujillista.

Pero las mariposas tienen una vida breve y un mal día, de ésos que pasan a la historia, un chivato delató a Minerva y a su esposo ante el régimen. Fueron apresados, y mientras Minerva acabó saliendo, su marido y los de sus hermanas  continuaron  bajo un encierro que sellaría la historia de las tres hermanas Mirabal.

Tras una de las visitas a sus maridos en la cárcel de Puerto Plata unos matones interceptaron su viejo jeep. Allí, en medio de la nada, Minerva, María Teresa y Patria, “Las mariposas Mirabal” se encontraron con la parca. Allí, a palos, fallecieron las tres un 25 de noviembre de del año 1960. Un día que pasó a la historia. Un año después Trujillo moría asesinado y Las Mirabal pasaron a ser consideradas “mártires”.

La literatura, la historia y todas las artes tienen un fin, el de hacernos ver que nuestras historias pasan de puntillas ante nosotros para que no repitamos los mismos errores del ayer.

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