Carol Munt

En el diván con… Carol Munt, autora de “La Promesa”

Carol MuntHoy nos sentamos en el diván con Carol Munt, autora de la novela “La Promesa“, una novela romántica que va más allá del sentimiento y del género en la que nos la encontramos. No es sólo una novela de amor más, la autora ha sabido dotarla de otros ingredientes que han hecho de esta historia algo distinto. La novela se publicó en formato Kindle y podéis adquirirla en Amazon.

Para saber más sobre la autora y su obra pasaros por sus blogs:

El blog de Carol Munt y La Promesa

Sinopsis de La Promesa: Tras la muerte de Samuel en un  La promesa carol muntdesgraciado accidente la vida de Ángela, su compañera sentimental, queda completamente destruida. Hundida en una profunda melancolía comienza a preguntarse por todo cuanto acontece en su vida y si esta guarda algún misterio oculto para ella. Una noche, después de una fuerte crisis emocional, Ángela tiene un extraño sueño; en él se encuentra con Samuel quien le hace una desconcertante promesa que ella cree imposible de cumplir, pero que con el transcurrir de los días se irá volviendo cada vez más reveladora, provocando que la percepción que Ángela tiene del mundo y de sí misma se transforme más allá de lo que jamás pudo imaginar…

Carol Munt se encuentra ahora trabajando en su siguiente novela, y amablemente nos ha apartado un poco de su tiempo para contestarnos algunas preguntas sobre ella, su libro y su visión sobre algunas cosas. Os dejamos con la entrevista:

Antes de nada, quisiéramos saber un poco más sobre ti…

Nací en Madrid (España) hace 36 años. Estudié la Diplomatura de Trabajo Social en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid impulsada por una necesidad vocacional. Siempre quise realizar una carrera que me permitiera ayudar a las personas desde el punto de vista emocional y social. Durante algunos años trabajé en este sector, tanto atendiendo a personas mayores, mujeres en situación de riesgo como a inmigrantes. En la actualidad me encuentro preparando unas oposiciones (que no sé yo si alguna vez saldrán).

Desde el punto de vista literario, el primer recuerdo que tengo de mí escribiendo una historia es con 11 años. Por aquel entonces creaba relatos románticos teniendo siempre como protagonistas a mis compañeros de colegio. Con el tiempo fui intercalando dicho tipo de relatos con poemas que llenaban de manera descontrolada mis apuntes de instituto. Ya en la Universidad comencé a interesarme por la escritura de novelas; realicé algunos cursos y leí de forma compulsiva ensayos y manuales de redacción y narrativa. Aunque no fue hasta años después que me atreví a escribir mi primera novela: La promesa.

Tu novela, La Promesa, se ha publicado para Kindle, ¿qué te parecen estos nuevos formatos de lectura? Entramos en una era en la que puede que pronto, publicar en papel ya no sea necesario para llegar al público…

Creo que esa posibilidad ya es una realidad. La llegada de Amazon a España o la creación de plataformas para la autopublicación en ebook ha permitido y permitirá que muchos escritores de los llamados noveles tengamos la oportunidad ya no solo de ver nuestras obras publicada si no, lo que es más importante, que estas puedan llegar al público. En estos momentos “la crisis” está sacudiendo también el mundo editorial y si ya antes era complicado que un editor o agente literario reparara en la obra de alguien que jamás había publicado más difícil resulta ahora cuando su principal objetivo (aunque no en todos los casos es así) es asegurar las ventas con autores de mayor recorrido, cosa que también veo lógica.

En mi caso particular me decidí a publicar en Kindle simple y llanamente por el dicho aquel de “bueno, bonito y barato”, aunque a estos tres calificativos yo añadiría también “rápido”. Para mí este formato de lectura me parecía el ideal, y en este caso Amazon me proporcionaba la plataforma perfecta. Una gran compañía por casi todos conocida, ningún coste en la publicación, buenos beneficios en comparación con la publicación tradicional y rapidez a la hora de tener tu libro expuesto al público a nivel mundial, ¿qué más se puede pedir? Aunque he de reconocer que también tiene sus inconvenientes, como el hecho de tener que ser además de escritor: corrector, editor, diseñador gráfico, comercial… Algo que en algunas ocasiones puede dejarte sin tiempo para lo verdaderamente importante, escribir.

Por otro lado, no creo que la publicación en papel vaya a dejar de ser necesaria; de hecho es posible que los editores utilicen, como está ocurriendo ya, la plataforma digital para identificar posibles “superventas” con el fin de incluirlos en su cartera de autores. De este modo, es probable que las publicaciones en el formato tradicional queden reducidas a aquellas obras cuya demanda por parte de los lectores en formato digital sea alta. Pero supongo que esto último sería aventurar demasiado. Sea como sea es indudable que ambos formatos son compatibles y que no hay uno mejor o peor, son solo formas diferentes de disfrutar de la lectura.

¿Tienes pensado publicar tu novela en papel?

Mentiría si dijera que no sueño a veces con ver mi novela publicada en papel. ¿Quién sabe? Puede que algún día…

¿Es ésta tu primera novela? ¿O alguna sigue en el tintero?

La promesa es mi primera novela acabada y publicada, pero no la primera en cuanto a cronología. Antes de esta comencé a escribir otra, que es precisamente la que ahora tengo entre manos y que espero tener publicada, seguramente en el mismo formato, a finales de este año o primeros del que viene.

¿Cómo y cuándo surgió la idea para escribir La promesa?

El cómo y el cuándo no lo recuerdo con exactitud. Lo que si sé es que comencé a escribir La promesa por necesidad. Y no por una necesidad económica sino por una necesidad emocional. De siempre he sentido predilección por el lado psicológico y, si me apuras, espiritual de las personas. Esa parte que no suele verse a simple vista pero que está ahí. Quería escribir una novela que mostrara un abanico de emociones, desde el dolor más profundo hasta la felicidad más plena. Supongo que La promesa es como un grito de liberación; algo así como decir: nunca es tarde para trasformarnos en aquello que deseamos ser.

Tu novela es, a priori, de temática romántica, pero no parece una historia de amor convencional ¿Con qué género literario la definirías?

¡Uf! Buena pregunta. Cuando llegó el momento de publicarla y encuadrarla dentro de un género literario estuve bastante tiempo pensando en ello. De hecho, pregunté a algunas personas que la habían leído que a qué género creían ellas que pertenecía, unas me dijeron que, si bien el tema del amor estaba muy presente, les parecía más una novela dramática, profunda y emocional. Otros directamente me dijeron que podía incluirse dentro del género de auto ayuda o espiritual con una fuerte base de romanticismo. Finalmente, y como era necesario destacarla en algún género literario me decidí por “romántica”.

Pero, cuando alguien me pregunta de qué trata La promesa yo siempre digo que trata de la vida; del bien y del mal; de cómo percibe el mundo cada persona y la capacidad que tiene para transformarse a sí misma ante la adversidad.

Perder al ser amado, tal y como lo pierde la protagonista de tu novela, es algo traumático. Y explorar esos sentimientos para plasmarlos en papel es todo un reto. Vemos que en tu blog has puesto un apartado con la banda sonora, ¿es la música, el hilo conductor para sacar a la luz esos sentimientos y trasladarlos a la novela?

Reconozco que la música es para mí una de mis musas. Puedo escuchar una canción y crear una escena completa a partir de ella. Pero en este caso no creo que la “banda sonora” sea realmente el hilo conductor de la novela, es solo un complemento más. Es cierto que cada una de las canciones están seleccionadas a conciencia, y que lo que se canta en ellas tiene mucho que ver con lo que puede estar sintiendo el personaje en un momento determinado; en otros casos tan solo sirve para ambientar una escena o como voz en off (literaria). Me encanta introducir música en mis novelas, sería extraño contar una historia donde cuyos personajes jamás escucharan una canción. Nuestro día a día está repleto de momentos musicales. Además creo que le da mayor profundidad a la obra. El título de la canción se lee solo en unos segundos, pero si te tomas la molestia de buscarla y escucharla en ese preciso momento, quizá la escena cobre una dimensión diferente.

¿Cuánto hay de personal en tu historia?

¡La pregunta del millón! Diré que todo y nada. Tanto la historia que envuelve a la protagonista como la mayoría de los aspectos de su vida tienen poco que ver conmigo; sin embargo, sí hay ciertos rasgos de ella con los que me siento muy identificada. De hecho puede que cada uno de los personajes tenga algo de mí. Supongo que al final es inevitable dejar un pedacito de ti en la obra que estás escribiendo.

¿Cuánto tardaste en acabar tu novela? ¿Cómo recuerdas el proceso?

Tardé unos cuatro años en escribir la novela. Recuerdo que el proceso fue lento y en ocasiones frustrante, aunque siempre cubierto de cierta emoción. Escribir La promesa fue para mí el mejor curso de escritura que he podido recibir; ya que me vi felizmente obligada a descubrir los entresijos de la narrativa por mí misma. Nada mejor que la práctica para aprender. Indagué en foros de escritura creativa donde muchas personas anónimas y de manera desinteresada te aconsejaban acerca de tus escritos; la manera de construir diálogos, las herramientas necesarias para llevar a cabo una buena novela, cómo editar de forma correcta la obra una vez finalizada, reglas ortotipográficas…

Toda esta información me llevó a reestructurar en varias ocasiones la obra, a cambiar el tipo de voz, a tachar y tachar y volver a escribir. Hubo días en los que creí que jamás la vería acabada. Pero finalmente, tras leerla unas quince veces, supe que estaba terminada.

¿Cuál es tu momento del día para ponerte a escribir?

La tarde-noche es mi momento perfecto. Siento que mi mente está más despejada y las ideas vienen a mí sin dificultad.

¿Existen otros géneros literarios que te gustaría explorar?

Como género literario propiamente dicho, además de la narrativa, me gusta escribir poesía, especialmente prosa poética.

En cuanto a género literario como tipología de la novela me siento muy cómoda mezclando lo espiritual y filosófico con lo romántico, aunque no descarto incorporar el misterio o la fantasía en mis futuras obras.

¿Estás trabajando actualmente en alguna otra novela?

Sí. Como he dicho anteriormente me encuentro escribiendo una segunda novela, cuya temática tendrá puntos muy similares con la anterior. Quizá con una base filosófica más dominante, pero igualmente con una historia de amor.

Una pregunta que no puede faltar, ¿cuál es tu escritor/a favorito?

Sería complicado nombrar a uno solo. Adoro a Jane Austen y a las hermanas Brontë. Kafka y Herman Hesse también están entre mis preferidos. En poesía, Juan Ramón Jiménez, Dulce María Loynaz, Walt Whitman, E.E. Cummings…

¿Qué les dirías a aquellos que aún no han leído tu novela para que no tarden más en hacerlo?

Les diría que si leen La promesa es muy probable que no les deje indiferente. Es una novela llena de esperanza, algo que en los tiempos que corren suele perderse con facilidad. Que en ella encontrarán situaciones con las que seguramente se sientan identificados; y amor, mucho amor; pero del bueno, de ese que es difícil de encontrar.

 ¿Tienes algún consejo o recomendación para aquellas escritoras que todavía no han publicado o acabado  de escribir su libro? Algunas palabras de ánimo según tu propia experiencia.

Que no desesperen, que se centren cada día en escribir sin pensar en el futuro. Que se aferren a sus sueños cuando crean que aquello que hacen no tiene sentido o jamás verá la luz. Que busquen otras alternativas (que las hay) cuando haya puertas que se cierren. Y que piensen en su obra como si esta fuera un trocito de ellas, un pequeño gran tesoro que merece ser valorado. Y que no olviden que todo libro tiene sus lectores.

carol munt la  promesa

Acerca de Débora Vidal

"Estoy viejo Gandalf; no lo parezco, pero estoy comenzando a sentirlo en las raíces del corazón. ¡Bien conservado! - resopló -. En verdad me siento adelgazado, estirado, ¿entiendes lo que quiero decir?, como un trocito de mantequilla extendido sobre demasiado pan. Eso no puede ser. Necesito un cambio, o algo." Bilbo Bolsón

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